La capacidad para tomar decisiones es una de las habilidades más complejas. El proceso de toma de decisiones forma parte del desarrollo general de la persona y abarca todas las etapas de la vida.
Este proceso se va configurando a través de experiencias y vivencias, y es influido por modelos, normas y valoraciones del entorno escolar, sociocultural, familiar y profesional.
Tomar decisiones se caracteriza por ser un proceso continuo, dado que la toma de decisión lleva irremediablemente a un estado posterior de nuevas tomas de decisiones. Es tan importante, que de cómo se estructuren los modelos mentales de decisiones de una persona, depende su destino.