10 costumbres para el éxito

IMG_5098.JPGLlegar lejos en la vida es un resultado directo de las propias decisiones. Y éstas dependen de la cultura, la educación, la experiencia y la información. Tras varios años investigando a más de cien líderes de éxito, para con ello a formar a nuevos líderes, hemos observado que todos tienen 10 aspectos en común.

  1. Se ponen metas concisas. Las personas exitosas se ponen metas claras, específicas y medibles. Saben exactamente lo que desean lograr y se mantienen motivados hasta que alcanzan su meta. Elaboran un plan de acción claro y ejecutan sus ideas.
  2. La perfección no es su objetivo prioritario. Para estas personas avanzar es más importante que la perfección. Anclarse en el perfeccionismo dificulta la toma de decisiones. Entienden que no se trata de hacerlo todo perfecto, y que las habilidades que se desarrollan gracias a alcanzar varios objetivos son más importantes.
  3. Toman decisiones firmes. Las personas de éxito deciden lo que quieren, y si hace falta se la juegan al todo o nada. Una vez que toman la decisión, se proponen a hacer todo lo que sea necesario para asegurarse el éxito.
  4. Nunca se rodean de gente negativa. Hay energía en todo, y eso incluye a los seres humanos. Como tal, es bastante fácil que personas negativas absorban tu energía y dificulten tus resultados. Las personas de éxito se rodean de otras personas positivas y proactivas que les inspiran para lograr grandes cosas.
  5. No se centran en las cosas negativas. La gente brillante no pierde el tiempo con pensamientos negativos de auto-derrota. Cuando se enfrentan con dificultades, son rápidos para identificar los beneficios que les puede proporcionar esa experiencia y se recuerdan a sí mismos que han superado con éxito muchos obstáculos antes, por lo que sin duda pueden superarlos de nuevo.
  6. No les preocupa que se les juzgue. La gente exitosa no basan sus valores en lo que otros piensan de ellos porque tienen sus propios valores, metas y principios sin tener que depender de nadie para que les den su visto bueno.
  7. La familia y los seres queridos es lo primero. Tienen claro que el trabajo es muy importante, pero nunca tan importante como compartir la vida con las personas que más amas. El éxito empieza desde dentro, así que el tiempo y la atención se debe dedicar a aquellos que significan mucho para ellos, incluso a si mismos.
  8. Les gusta divertirse. Las personas exitosas saben cómo relajarse y divertirse. Saben disfrutar del aquí y el ahora, valoran cada momento. Saben lo que les gusta y buscan tiempo para dedicárselo. Se cargan de energía positiva y son más creativos y productivos.
  9. No se resisten al cambio. Saben que es inherente al éxito. Los planes, las estrategias y las tácticas pueden cambiar, pues siempre hay más de una manera de alcanzar el éxito.
  10. El fracaso no les hace perder el Norte. Saben que no importa cuántas veces caes derrotado, siempre y cuando seas capaz de volver a levantarte y de que utilices esa nueva fuerza y ​​esa nueva experiencia para mejorar, porque saben que en realidad no han fallado, simplemente ha sido un tropiezo. No dejan de aprender de todo y de todos y siempre están abiertos a mejorar.

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¿Cómo pensamos las mujeres?

rubioLa doctora Louann Brizendine es una de las personas que más sabe sobre la influencia de las hormonas en el cerebro femenino. En el centro específico para mujeres que dirige en San Francisco, lleva años investigando y tratando los cambios de humor, la ansiedad o las disfunciones sexuales asociadas a los niveles hormonales.
Según sus estudios,  todos tenemos, desde la concepción y hasta las ocho semanas de vida fetal, circuitos cerebrales de tipo femenino. Después de la octava semana de vida fetal, los diminutos testículos del feto masculino empiezan a liberar enormes cantidades de testosterona con las que «impregnan» los circuitos cerebrales y los transforman del tipo femenino al tipo masculino. De esta manera, por ejemplo, el centro cerebral que denominamos técnicamente la zona del «impulso sexual» dobla su tamaño en el cerebro masculino.
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Liderazgo extremo

el libro de la selvaEl liderazgo está en boga. En cualquier sector, en cualquier situación o edad, afloran líderes que toman decisiones, asumen riesgos y consiguen salir hacia delante.

Son los que resuelven situaciones, de forma más o menos certera, pero consiguen que el grupo les siga conscientes de que puede equivocarse. Porque es humano. No es un súper héroe, sino un valiente, que consciente de los riesgos y de sus temores, decide avanzar.

¿Se han encontrado en alguna situación de caos o desconcierto, en la que todos opinan pero nadie actúa? ¿Quién resuelve?

La definición más común de liderazgo es la que le otorga la capacidad de influir y conducir personas hacia un objetivo común. Cierto, pero sólo nos está describiendo una habilidad del líder, no el concepto de liderazgo en toda su magnitud.

En base a esta escueta definición se alzan miles de teorías sobre el liderazgo. Seguro que todos hemos asistido a alguna charla que se focaliza en las habilidades interpersonales del líder.

Deberíamos preguntarle a algún líder empresarial, de ONGs, cultural, deportista, etc., si sus logros se fundamentan únicamente en las habilidades interpersonales. Si viéramos esta habilidad como única característica de una persona para otorgarle el título de líder, cualquier “charlatán” podría obtenerlo. Y no solo eso. Estaríamos subestimando la capacidad de los seguidores, quienes en principio, no sabrían distinguir entre un líder y un buen orador.

En la sociedad actual, global, conectada, formada, en la que las noticias se divulgan en tiempo récord y la información está al alcance de todos, resulta difícil pensar que alguno de nosotros seguiría a alguien sin verificar sus argumentos, por muy bien que se los exponga.

El líder es algo más completo. Requiere de formación especializada y también vivencial (la que le aportará su propia experiencia) y necesitará para ello, contar con todo su ingenio, o lo que es lo mismo, con todo su cerebro. La parte intuitiva (hemisferio derecho), que es creativa, genera ideas, las asocia y aporta soluciones. Y la lógica (el izquierdo), que las analiza, las evalúa y las pone en práctica.

Esto seria como la arcilla para un alfarero: el material necesario para esculpir una obra de arte. Su experiencia de vida será la que conseguirá darle la forma deseada. Ésta, condiciona la información que guardamos y va ligada a la parte lógica, pues allí se ubican el aprendizaje y la memoria. De nuestros intereses y de cómo archivemos experiencias y aprendizajes, dependerán nuestras decisiones futuras.

Por ello, no debería ser determinante influir en los demás, ni siquiera en nuestros hijos, sino que enseñarles a pensar por si mismos. Porque así les ayudaremos a desarrollar su potencial, de manera que les permita focalizarse, recoger la información adecuada, aprender y tomar sus propias decisiones. Estaremos contribuyendo a crear nuevos líderes.

Por mi parte, prefiero confiar en aquellos líderes que se esfuerzan en alcanzar un desarrollo completo. Que consiguen resultados, que se arriesgan y toman decisiones cuando nadie lo hace. Que se la juegan y a veces aciertan, otras no, pero tienen la capacidad de levantarse cuantas veces sea necesario para seguir avanzando.

Que son capaces de soportar la presión, de adaptarse y en situaciones extremas, con incertidumbres, riesgos, problemas de envergadura o complejos, tienen la capacidad de concentrarse, analizar la situación y resolverla.

Y ustedes, ¿a que tipo de líder escogerían seguir?