La responsabilidad del líder

“Si quieres conocer la verdadera naturaleza de un hombre, dale poder”.

ambición globalUna frase de Abraham Lincoln, que nos ayuda a reflexionar sobre la responsabilidad que tienen los líderes, sean de empresa o de país.

Lincoln fue el 16º presidente de los EEUU, abogado que lideró la abolición de la esclavitud de 1861 a 1865, año en que fue asesinado por un actor miembro de la Confederación, la organización con la que había luchado durante cuatro años para defender su causa.

La Confederación estaba formada per once estados del sur que declararon la independencia y el derecho a la secesión de los Estados Unidos. Los once estados del Sur eran partidarios de la esclavitud.

La vía para resolver el conflicto entre veintitrés Estados del Norte y once del Sur, fue el enfrentamiento y la violencia, hasta el punto de llegar a una Guerra civil que duró cuatro años y supuso la muerte de 620.000 soldados y un número indeterminado de civiles. Esta guerra fue la más mortífera, violenta y la mayor crisis moral, constitucional y política de la historia del país.

Lincoln tuvo que utilizar al ejército para proteger a los esclavos escapados y envalentonar a los estados fronterizos para que prohibieran la esclavitud.

A través de esta guerra se anexionó el Sur, preservó la Unión, abolió la esclavitud en los estados confederados, reforzó el gobierno federal y centralizó la economía.

Pero Lincoln, como abogado y máximo representante de un país, sabía que el conflicto armado o la violencia, no garantizan la permanencia de ninguna causa en el futuro, por justa que sea, pues los otros se pueden rearmar y perseverar en su lucha en cualquier momento. De la misma manera que se consigue por un lado, se puede conseguir por el otro.

Su famoso discurso de Gettysburg de 1863 se convirtió en un icono de la dedicación americana a los principios de nacionalismo, republicanismo, igualitarismo, libertad y democracia.

Lincoln se dio cuenta de que la única manera de garantizar la abolición de la esclavitud era la Constitución. Como líder del país, se sintió responsable de la guerra, de la muerte de soldados y civiles y del desgaste moral que supuso, tomando consciencia que había equivocado el camino. La causa era justa, pero no el método, pues la violencia solo entraña más violencia. I esta no tiene fin.

Así que en este momento, sus numerosos esfuerzos para acabar con la esclavitud se centraron en la Proclamación de Emancipación en 1863, que derivó en la Treceava enmienda de la Constitución de los Estados Unidos, que abolió la esclavitud de forma permanente. Habló en persona de uno en uno, con diferentes congresistas para convencerlos de la enmienda, que fue aprobada finalmente por el Congreso a principios de 1865, poco antes de su muerte.

Lincoln es un ejemplo histórico de que con violencia no se obtienen resultados sostenibles en el tiempo, y que el precio es altísimo como país y como sociedad. Nelson Mandela es otro, y hay más.

El liderazgo es una decisión de vida que comporta altos niveles de responsabilidad, pues en la conducta del líder se reflejan todos sus seguidores, y a mayor representatividad, mayor transcendencia de sus decisiones.

Deseo que la causa que hoy nos ocupa, se pueda resolver de manera pacífica, negociada y efectiva. Con garantías de futuro que permitan la sana convivencia de toda la sociedad, y de manera que ninguna rebelión la pueda cambiar.

Así que ahora, el reto para los juristas catalanes es la Constitución de 1978.

Liderazgo extremo

el libro de la selvaEl liderazgo está en boga. En cualquier sector, en cualquier situación o edad, afloran líderes que toman decisiones, asumen riesgos y consiguen salir hacia delante.

Son los que resuelven situaciones, de forma más o menos certera, pero consiguen que el grupo les siga conscientes de que puede equivocarse. Porque es humano. No es un súper héroe, sino un valiente, que consciente de los riesgos y de sus temores, decide avanzar.

¿Se han encontrado en alguna situación de caos o desconcierto, en la que todos opinan pero nadie actúa? ¿Quién resuelve?

La definición más común de liderazgo es la que le otorga la capacidad de influir y conducir personas hacia un objetivo común. Cierto, pero sólo nos está describiendo una habilidad del líder, no el concepto de liderazgo en toda su magnitud.

En base a esta escueta definición se alzan miles de teorías sobre el liderazgo. Seguro que todos hemos asistido a alguna charla que se focaliza en las habilidades interpersonales del líder.

Deberíamos preguntarle a algún líder empresarial, de ONGs, cultural, deportista, etc., si sus logros se fundamentan únicamente en las habilidades interpersonales. Si viéramos esta habilidad como única característica de una persona para otorgarle el título de líder, cualquier “charlatán” podría obtenerlo. Y no solo eso. Estaríamos subestimando la capacidad de los seguidores, quienes en principio, no sabrían distinguir entre un líder y un buen orador.

En la sociedad actual, global, conectada, formada, en la que las noticias se divulgan en tiempo récord y la información está al alcance de todos, resulta difícil pensar que alguno de nosotros seguiría a alguien sin verificar sus argumentos, por muy bien que se los exponga.

El líder es algo más completo. Requiere de formación especializada y también vivencial (la que le aportará su propia experiencia) y necesitará para ello, contar con todo su ingenio, o lo que es lo mismo, con todo su cerebro. La parte intuitiva (hemisferio derecho), que es creativa, genera ideas, las asocia y aporta soluciones. Y la lógica (el izquierdo), que las analiza, las evalúa y las pone en práctica.

Esto seria como la arcilla para un alfarero: el material necesario para esculpir una obra de arte. Su experiencia de vida será la que conseguirá darle la forma deseada. Ésta, condiciona la información que guardamos y va ligada a la parte lógica, pues allí se ubican el aprendizaje y la memoria. De nuestros intereses y de cómo archivemos experiencias y aprendizajes, dependerán nuestras decisiones futuras.

Por ello, no debería ser determinante influir en los demás, ni siquiera en nuestros hijos, sino que enseñarles a pensar por si mismos. Porque así les ayudaremos a desarrollar su potencial, de manera que les permita focalizarse, recoger la información adecuada, aprender y tomar sus propias decisiones. Estaremos contribuyendo a crear nuevos líderes.

Por mi parte, prefiero confiar en aquellos líderes que se esfuerzan en alcanzar un desarrollo completo. Que consiguen resultados, que se arriesgan y toman decisiones cuando nadie lo hace. Que se la juegan y a veces aciertan, otras no, pero tienen la capacidad de levantarse cuantas veces sea necesario para seguir avanzando.

Que son capaces de soportar la presión, de adaptarse y en situaciones extremas, con incertidumbres, riesgos, problemas de envergadura o complejos, tienen la capacidad de concentrarse, analizar la situación y resolverla.

Y ustedes, ¿a que tipo de líder escogerían seguir?